miércoles, 16 de agosto de 2017

23 dic


No dormí durante el viaje, fue imposible, cada que se agitaba el avion me tensaba, por otra parte, apagaron el aire acondicionado y yo bastante acalorado, trate calmarme viendo una película pero fue peor, tenia algunas escenas con acrobacias en la cima de rascacielos y eso me incrementaba la sensación de vértigo, escuche un podcast, creo que durante esas dos horas quede inconsciente al menos 15 minutos, nada mas, de pronto la oscuridad total del exterior comenzó a desaparecer.

Se aterrizó un poco antes de la hora programada, el avión vibró de manera inusual cuando hacia el rodaje sobre la pista y llegó el momento de pasar a migración. Tan solo dos personas... Una mujer y yo, los únicos colombianos que veníamos en el vuelo, le cedi mi turno a la mujer pero ella no quiso entonces pase a la casilla con documentos en mano, el hombre de la ventanilla me pregunto si venía con la mujer a lo que respondo negativamente, seguidamente miro el pasaporte, el documento que me habían entregado en el avión y los sello... Así no más y bienvenido. 

El aeropuerto estaba en remodelación se veían un poco estrechoy antiguo para ser de tipo internacional, después de recoger mi maleta que paso casi de última fui al baño a lavarme y no parecer tan dormido, un hombre del aseo muy amable me saludó y después salí en busca de los más importante antes de embarcarme en la ciudad: un cajero automático.

En una de las salidas un negro enorme, no alcanzó a comprender lo que le preguntaba(mejor dicho, yo no me hice entender) al vista de la situación otro hombre se me acercó y me dijo en portuñll que me llevaba donde estaban los cajeros, estaban en la segunda planta al fondo contiguo a la plaza de comidas, pero a mitad del camino un funcionario del aeropuerto (lo identifique por el uniforme) lo detuvo y algo le dijo y no permitió que me acompañará , afortunadamente para mi, porque estaba muy desconfiado. Retire 200 reales y salí en búsqueda del bus bastante acalorado y ansioso por revisar que los datos de Tigo funcionaran.

Eran las 8 AM pasadas, identificar el bus fue sencillo, al fin y al cabo era la terminal de transporte mi destino, el Rodaviario Novo Rio, en el interior del bus comenzó la agonía, los datos no funcionaban ni para un wasapazo y llamaba a Verónica y me respondía una operadora, tampoco me salían llamadas a Colombia para avisar que estaba todo bien, con mucho calor , pero bien. Ajuste el GPS del celular y sin más remedio ubicarme con Maps para no estar desorientado. El viaje aeropuerto- terminal fue demorado, había un tráfico del demonio, no pude ver nada excepcional, solo un muro amarillo y extenso, en la terminal me acerque a un puesto de información y en perfecto español un muchacho me indico cómo llegar a la ventanilla de la empresa de transporte Cabo Verde, la única que me llevaría hasta Angra dos Reis, y muy orondo fui por dónde me dijo hasta que llegue a un punto donde no sabía para donde más caminar, me había perdido, una rata de laboratorio tiene mejor memoria que yo... Que calor!!!

La terminal no era ni similar a un laberinto, dos plantas, dos salidas opuestas, un pasillo extenso y mucha, muchísima gente, qué bárbaro!, De acuerdo a mi cronograma de ejecución había olvidado por completo el conglomerado de gente que podía encontrar en una terminal de transporte un 23 de diciembre y por consiguiente que los boletos pudiesen estar agotados, tonto de mi, además me estaba cogiendo la tarde, regrese a la portería por dónde había entrado y me encontré con otra hispana hablante del sur que le pregunto lo mismo que yo pero a otro punto de información, me acerque para escuchar nuevamente las indicaciones pero estoy sale en carreras y no puedo seguirle el paso por la multitud de personas y maletas, eran las diez pasadas y no había comprado el boleto de bus, me acerque a un sitio de venta de teléfonos celulares y le pedí a una de las chicas que necesitaba una micro SIM... Bueno, tras de la difícil comunicación español portugués y de mostrarle físicamente la micro SIM, la muchacha me dijo que eso no era sino la SDCard. POR FAVOR!, Como van a decirme eso y más de alguien que vende celulares, luego me enteré del porqué, ya me comenzaba a sentirme frustrado, tenía sed,  seguía perdido e incomunicado, la ropa pegada al cuerpo y que calor! Me detuve un momento en medio del escándalo y volví mis pasos al final del pasillo, esta vez con calma, sereno, resignado que mi plan del día no estaba sobre ruedas, camine unos metros más allá de los que había hecho las tres veces anteriores, camine otros más...

Descubrí que había otra escalera oculta, tonto de mi, baje por ellas y pregunte a un policía y el me señaló la oficina de Cabo Verde, compre la Coca cola más cara de mi vida por 7 reales e hice la fila, alguien se me acercaba a preguntarme algo pero le respondi con un gesto de "ni idea", cuando pasé a pagar la boleta vino lo que me temía boletos agotados y solo había para después de la 1 pm, accedí, pague con la tarjeta de crédito y me senté frente a la salida de buses, saque el celular que estaba recalentado y reiniciandose nuevamente, lo apagué, le saque la SIM y la SDCard, lo volví a encender con el Wifi y ocurrió el milagro, una red libre, pude acceder y comunicarme por wasap con Verónica.

Mil gracia, me llevo agua, me invitó a comer en el restaurante de su tía y allá conocí a un español que me confirmó que debía visitar Andalucía, era la región de España con la gente más amable, además que pude conocer dónde tomar el ómnibus, pero lo más importante, olvide el trauma de estar en la terminal perdido durante una hora. 






Puerto Araujo - Santa Marta

Creo que salia a las 6 y 30 am, realmente me queria devolver, los sintomas de la gripe no me habian dejado dormir. El estado de la carretera me permitia acelerar y llegar a los 100 Km/h, dada la fecha, el flujo vehicular era minimo y los pocos camiones se dejan pasar adelantar facilmente, unicamente me encontre con un reten de la policia que a diferencia de los que he vivido, estos parecian buscar el punto debil, primero una requiza, luego los documentos y una revision del contenido de las maletas, esta ultima a grandes rasgos ya que un auto de mejor categoria que mi humilde motocicleta se estacionaba tras de mi. $$$$.  Ya detenido y perdido el impulso aproveche para desayunar en una tienda mas adelante, ya habia pasado sabana de Torres.

Encontrar sitio para almorzar fue dificil, a medida que pasaba los pueblos, todo estaba cerrado, era casi medio dia y el hambre me estaba afectando, por fin despues de media hora, ubique un sitio, un conjunto de restaurantes a mano izquieda de la via, todos ellos desocupados; cuando finalice, me sorprendi que todas las mesas se habian llenado de comenzales, al parecer "tengo buena espalda".

El resto de dia fue de carreras, me sentia incomodo por el tiempo sentado, la "Ruta del Sol" incompleta se tornaba aburrida, tramos de aceleracion y otros de lentitud y el calor comenzaba a picar.

LLego un momento en el cual los rayos daban directamente sobre mi cuello y me vi en la necesidad de cubrirme con la bufanda, a medida que pasaba el tiempo y la direccion se tornaba en noroccidente tambien me empezo a dar el sol el la mejilla izquierda, a lo que me toco taparme medio rostro para evitar la insolacion y las quemaduras, todo esto en medio de una zona bastante calurosa. La zona realmente estresante fue de casi 5 km de carretera con el asfalto llenos de unos P..tos surcos longitudinales, soy un ignorante al respecto, pero estas me exigieron rebajar la velocidad a casi 20 Km/h ya que sentia como el manubrio se agitaba y casi llego a perder totalmente el control de la moto, fueron treinta minutos de rigidez y ahora que describo esto, recorde que en esta misma mañana uno de estos surcos me arrastro al carril izquierdo de contravia, afortunadamente pude maniobrar rapidamente y no darme en la crisma contra un camion que venia.

16:43. En alguna parte


Tuvo que pasar bastante rato para poder sentir algo de fresco y dejar el desierto, hasta senti algo de alivio en no haberme desviado hacia la Guajira, el calor fue insoportable. A las 5 pm estaba comenzando a ponerme ansioso, porque tenia bastante trecho por recorrer y el dia se acababa. Encontre muchas personas bañando entre uno de los rios que cruzaba la carretera y algo que realmente me molesto, fueron los reductores de velocidad: dos elevaciones seguida de un hundimiento y rematada con otras dos elevaciones; era bastante doloroso atravesarlos, por mas que trate de hacerlo muy lentamente las piernas ardian en gritos por detenerme.

Por fin... la carretera cambio y el cruce en Cienaga era lo mejor que podia pasarme en el dia, no obstante, me detuve y verifique con el GPS que no me estuviese desviando, eran casi las 6:30 y casi se ponia oscuro; mientras chequeaba el GPS un auto se estaciono a mi izquierda y el conductro me preguntaba si era la ruta a Santa Marta... le dije que si, el auto se adelanto y quede absolutamente solo en la carretera, acerele un  poco pero al finalizar un pequeño giro que hacia la carretera un par de policias estacionados sobre ella me solicitaron que me detuviera.

-¿Esta armado?- pregunto uno de ellos, -Si, ¡con una gripa!- pensé.

Me requisaron y pidieron mis documentos, pasados unos minutos recorde que el 25 de cada es el dia sin moto y yo estaba ingresando a la ciudad, estaba de noche y la via se me hacia desconocida ya que estaba en la variante y aun no me daba cuenta, solo hasta que llegue a una glorieta y tuve que regresar por otra calle hasta la terminal en donde deje la moto con casco y cargador del celular -este ultimo para mis pesares-, sentia escalofrios, le pregunte al taxista y me conto que estaba haciendo frio durante las noches.

Me quede el hotel que habia utilizado en el 2009, esperaba que me entregaran la misma habitacion de aquella oportunidad pero no fue posible porque estaba ocupada, la primera que me mostraron tenia problemas en la cerradura y la segunda, que fue la definitiva, tenia par de arboles que no dejaban ver mas alla de lo estaba anhelando. Me organice y sali para cenar y buscar otras opciones de hospedaje.

La Quinta de San Pedro Alejandrino

Jueves como cualquiera, despierto desde las siete y nuevamente había pasado una mala noche, despertándome frecuentemente por la tos y luego pensando sobre la programación de lo debería hacer hoy.
En esta ocasión se cumpliría a cabalidad:
Bajando a la recepción pedí ayuda a la chica para que me indicara que bus podría tomar para ir a la terminal de transporte y pague por la noche de hotel, nuevamente fue fácil tomar el micro bus en el Camellón, lo difícil fue soportar la manera estúpida de conducir del chófer, no entiendo como no hay mayor numero de accidentes con semejante patanes al volante, este es un problema generalizado en Colombia y ha sido el motivo por el cual en Cali, nunca volví a coger un micro bus. Reconocí de inmediato la terminal y recogí la motocicleta, dando mayor importancia a recargar el celular con el cargador de 12 V, organizando el GPS y bañándome en bloqueador solar.
Tome nuevamente la ruta al hotel, sin embargo, era para reservar una habitación en uno de los sitios que había averiguado la noche anterior, el mas barato y sobre el Camellón, la gran diferencia: la habitación no tenia ventanas pero tenia una baño mas grande que el cuarto mas grande de la casa en que vivo en Cali. ¡Que tontunada!
Guiado perfectamente por el GPS y sin los percances sufridos con Gmaps años atrás, tome la ruta a El Rodadero, nunca me había imaginado el realce de color y alto contraste que podía obtener con las gafas que había comprado en Cali, normalmente no me gusta derrochar en este tipo de tonterías, pero pude ver que no había perdido mi dinero, estas no eran las de tipo "agáchese a $5000" o "quemaretina". Recordé perfectamente donde debía cruzar y luego con ayuda de un hombre local pude ubicar la moto en un parqueadero, luego camine alrededor de 5 cuadras de la calle frente a la playa, únicamente encontré un sitio para programar salidas por mar al parque Tayrona, no obstante, no me dieron muchas expectativas frente a la posibilidad de una salida pues se debía vender el cupo del bote en su totalidad, sí se vendían alguien me haría una llamada el sábado, pero conociendo al "nativo Colombiano" que pulula en el Rodadero, ya me imaginaba mucho de que no se daría la venta. Me sorprendió un poco la muchacha que me atendió, parecía sacada de una exhibición de vehículos, un tanto exagerado para promocionar boletos de viajes que no se dan... En fin... El precio era de $70000 y constaba de una visita de a Isla Aguja y Punta Granate, a mi parecer, un tanto lamentable, pues cuatro años atrás había llegado hasta Bahía Concha, mucho mas al norte, pero no había mas. Bastante decepcionado busque el numero celular de la empresa en la cual había realizado el viaje la primer vez que vine, me respondieron un tanto desubicados, al parecer casi nadie les llama para preguntar por salidas o al menos esa fue mi impresión, y me dijeron que solo viajaban por mar en la primer semana de Enero, mientras el sábado que se aproximaba tenían programada una, pero por tierra -¡¡¡miércoles!!!, llevo 1500 Km recorridos por tierra, y ¿más?-; me desvié unas cuadras buscando una bolsa impermeable para mi cámara -impermeable, no waterproof como los guantes-, retire dinero de un cajero y regrese buscando el parqueadero, en esta ocasión no veía las calles inundadas de turistas, la playa la encontré tranquila a diferencia de hace cuatro años, ¿que podría ser?, a una cuadra antes de llegar al parqueadero encontré un restaurante y no dude en preguntar si ya tenían almuerzos, eran las once. De regreso lamente no poder sacar la cámara y tomar algunas fotos del desierto y el paisaje sobre la montaña que separa El Rodadero y Santa Marta.
De regreso al hotel, me vi forzado a dejar la moto en la esquina de la cuadra, pues un campero habia obstruido una pequeña rampa que hubiese podido utilizar para subir la moto y llevarla hasta la porteria, apresuradamente subí al cuarto recogí las maletas laterales, baje y nuevamente subí por la chaqueta y las botas, ahora con todos los "corotos" en la moto y con ayuda del GPS, busque la forma de regresarme por el Camellón y dejar todo en el nuevo hotel. El GPS que no sabe de congestiones me guió hacia el centro comercial de la ciudad y del cual casi no salgo, el calor y la congestión vehicular son pésima combinación, por cierto, como motociclista puedes caber en un pequeño espacio entre autos cuando estos se encuentran detenidos, pero yo viajaba con las maletas laterales y estas me impiden estas maniobras a menos que quieras rayar uno que otro chasis y meterte en problemas, afortunadamente llegue al nuevo hotel sin percances, acomode todo el equipaje y me tome una siesta de una hora.
Ya descansado, tenia que continuar con unos los puntos mas importantes de mi agenda para este día, cancelación de las tarjetas de crédito Citi, fueron cuarenta y cinco minutos de espera telefónica en el celular para alguien me atendiese, pero llegó y por fin me liberaba de esta maldición.
Luego y postergado por varios años, la visita a La Quinta de San Pedro Alejandrino, llegar allí fue muy fácil, no entiendo cómo me perdí la vez anterior, el ingreso un poco costoso y una visita guiada que no me gusto, no me pareció amena y ademas fue presurosa, tal vez esa chispa de fervor y patriotismo ya no están conmigo, de lo que estoy seguro es que se rinde culto a una persona que envió gente a la muerte y yo no estoy con esa ideología, "si  merecemos ser llamados humanos, los problemas tenemos que resolverlos con la razón y la conciencia... no con las armas", de todas formas pude ver el estilo de vida de la época y una que otra cosa curiosa, ademas de unos cuadros de lujo. ¡¡¡PERO EL PREMIO MAYOR!!! fue cuando acabo la visita guiada, cerca de las 6 pm, cada una de las personas presentes podían hacer su visita independientemente, yo me aislé e ingrese en una de las salas con una deliciosa ambientación musical que de golpe se detuvo lamentablemente, cuando pase a la sala contigua me entere que la ambientación la hacia un hombre que había salido rápidamente y la interpretaba en un piano de cola, y éste estaba allí, esperando ser tocado, sin pensarlo corrí el forro, levante la tapa y toque el Canon en D y la Bagatela de Para Elisa, era primer vez que tocaba en uno, ni siquiera en el INEM me fue posible tocar una tecla del piano vertical que había en clase, era un tema vetado por la profesora encargada de cuidarlos; me sorprendió el sonido, el peso y tacto de las teclas, nada que ver con mi piano digital. Terminé enamorado, cuando tenga forma me haré a un piano vertical, el de cola... no hay espacio para él, mientra, continuaré estudiando con el P-95.
Como buena historia de amor "notelenovela", esta termino tragicamente, la encargada llego a la sala y me prohibió tocar en el instrumento: -Señor, el piano hace parte del museo y no puede ser tocado-
Sí eso es cierto... es un desperdicio.



































sábado, 27 de agosto de 2016

Ha pasado año y medio y no sé cuantos días -ya olvide sumar y la calculadora del Nokia no le funciona ni el 2 y el 6- las facturas que guarde para dejar un registro exacto de gastos se han puesto blancas y los precios están ilegibles, casi invisibles, al "Face" fueron a parar unas cuantas fotos que se cuenta con los dedos de una mano, dedos , no falanges, y las que aun conservo le he creado varias copias de seguridad para evitar perdidas por errores estúpidos, tales como formatear un disco duro y luego en el proceso de recuperación dejarlo al cuidado de un neófito, es por esto y por solicitud muy especial retomo el blog y subo a ellas todas las imágenes que capture en la "Ciudad Maravillosa"


Lunes:
En la  mañana y al estilo muy colombiano, dejando todo para el ultimo momento, fui a recoger mi carné del COPNIA y a buscar el antifaz que había comprado a través de la Internet, cerca del medio día un tanto angustiado por algunos detalles económicos que me torturaban mentalmente, saque unas copias de los documentos importantes y regrese en volandas a casa para formatear una memoria USB que conecte a un equipo en la calle, muy posiblemente infectado de algún virus, pero dentro de la angustia por la hora, los ya mencionados detalles económicos y que la maleta de 35 lt deformada ya parecía un balón, cometí el error de dar formateo al disco duro extraible y no a la memoria, alrededor de 150 Gb de música recopilada en 8 años de torrents, megaupload, rapishared y otras mas paquidermicas, cientos de fotos y vídeos, incluidas las del concierto de los Pet Shop Boys en Bogota, que desastre para la moral...

Lunes, como que todo los artículos electrónicos estaban en complot contra mi, en el aeropuerto de El Dorado, sentado en el corredor a la sala que a las 6 pm aun permanecía cerrada, el celular que no tenia 8 meses de uso se negaba a funcionar, al encenderlo después de haberlo dejado apagado durante el vuelo Cali-Bogota se reiniciaba una y otra vez, para poder llamar a casa tuve que retirar la micro SD y las Sim, no sospechaba las sorpresas fuera de Colombia que me tenia el Motorola G. el insignia barato de ese entonces.

Estaba desorientado, nadie me daba una información correcta a cerca del impuesto de salida, completo ignorante, ya me sentía fuera del país y los que funcionarios no entendían nada de lo que preguntaba, recorrí el muelle por completo al menos dos veces hasta que la sala de espera abrió sus puertas, agotado y frustrado me senté y espere, poco a poco fue creciendo el numero de personas, sin embargo, nunca fue el que yo esperaba, le consulte a la muchacha encargada de Avianca sobre el impuesto y pude descansar, cerca de las once pasamos abordo y el vuelo comenzó. Cinco minutos en el aire y el avión comenzaba a agitarse violentamente.

De compañeros de fila, obviamente yo en la ventanilla, me toco una pareja que después de constatar que el vuelo iba casi vacío cambiaron de silla y me dejaron solo, tres sillas solo para mi. Trate de ver algunas películas sin éxito, Las tortugas ninja fueron un asco, ademas que cada vez que saltaban entre los edificios me recordaban que estaba en el aire y me entraba una sensación de vértigo, puse en el audio el ultimo episodio de mi podcast favorito "La Buhardilla 2.0" pero no escuche nada, el avión se agitaba de cuando en cuando y aunque dentro aquellas turbulencias eran ligeras, los light chops y ese maldito calor no me dejaba pegar pestaña, NUNCA HUBO AIRE ACONDICIONADO, al parecer era la fase de preparación para el calor infernal que había Rio, en ocasiones revisaba el mapa de vuelo para constatar la hora y las distancias recorridas, cerca de media noche cruzamos la frontera.

No hubo fotos durante este día, todo fue carreras, agitación, errores, complot electrónico, agotamiento y mucho calor: en Cali y el vuelo Bogota - Rio.




jueves, 11 de agosto de 2016

La historia del enchufe...misterioso




Todo andaba en orden para terminar un día mas de un viaje de trabajo y después de solicitar ayuda sobre donde quedarme al taxista, me ha dejado en un hotel de apariencia tenebrosa y oscura. Al cruzar el pórtico un olor desagradable llega a mi nariz, no obstante, ya estaba demasiado cansado y hambriento como para arrastrar unos metros mas la maleta de viaje o lastre que me acompaña desde hace casi 7 años, -ya se imaginaran el estado de aquella- ¡en fin!. Con la ayuda de un hombre que ayudo a cargarme los encartes, me dirigí al cuarto después de la obligada anotación en el libro de registro de huéspedes. Tras pasar la recepción, un ambiente que era a la vez un restaurante bastante amplio y con un techo alto y lleno de telas de araña, pasamos a otro salón también muy amplio, seguido de un pasillo de unos cinco metros de profundo que es contiguo a una cocina enorme, para luego salir a una especie de solar -en terminos de mi abuela-, un espacio  de  al menos mil metros cuadrados con un cuarta parte cubierto de arboles y la otra que parece hace las veces de parqueadero. Caminamos al menos unos diez metros y giramos a la izquierda hasta llegar a un par de edificios de dos plantas los cuales eran los cuartos para los huéspedes.  El cuarto en cuanto detalles es bastante simplón comparado con el precio a pagar, descargue unas cosas y salí a cenar.

Regresado al cuarto, con el estomago a rebosar -tema que no debe ser-, busco el toma corriente mas próximo a la cabecera de la cama para conectar el portátil y el celular que estaba agotado, a mi izquierda junto al nochero encuentro un toma corriente doble, pero tenia un socket ocupado. Mmmmm, me genero algo de sospecha pues alrededor no hay ningún tipo de lampara, radio, reloj, televisor o algún otro tipo de electrodoméstico que exigiere energía para su funcionamiento. Le hago un breve seguimiento del cable a través de la pared, sobre la ventana y al llegar a la puerta sobre el mismo costado, el cable desaparece para sumergirse en el patio, obviamente, en la oscuridad de la noche era prácticamente imposible saber hacia donde se dirigía y carecía de linterna pues la batería del celular estaba agotada, fui al toma y saque apresuradamente el enchufe y me asome a través de la ventana para poder ver si una lampara se habría apagado o alguien reclamaba aireado. Pero no. En el exterior no hubo ningún cambio. Al final, pase la noche un tanto incomodo por la llenura que me generó la cena.

En la mañana de regreso a la habitación después de visitar  a uno de los clientes y para recoger el lastre de la maleta, me tocan a la puerta, era la administradora del hotel y unos operarios del Internet de la ciudad. La señora se mete al cuarto y exclama que porqué le había desconectado el cable. Resultó que al bendito enchufe estaba conectado el módem de la zona del restaurante y los había dejado sin señal desde la noche de ayer.

Otro misterio resuelto.



"Cuando la producción creativa es menor, la foto se encarga de ocupar mayor espacio"

domingo, 21 de diciembre de 2014

-1

Faltando 23 horas y 40 minutos muy presto, realice el web check in para no tener disgustos a la hora marearme junto a la ventanilla y no encontrar otro que se adelantase a mi. Me sorprendió que casi nadie había hecho la reserva de las sillas - pero que estoy diciendo?, somos Colombianos y de algo nos podemos jactar, es que hacemos lo indispensablemente necesario de último - sin más que hacer, sólo el de pasar el rato en casa de la abuela, adormecí mi mente con la final del fútbol y ya finalizando noche organice la maleta... Aquella maleta que imaginaba no separar de mi espalda y llevar como equipaje de mano, fue incrementando de peso poco a poco y de tamaño por mas compactará la ropa en su interior, siempre sobrepasa las dimensiones permitidas, chucherías varias como otro par de zapatos, las chanclas de baño, la "TOALLA" - léase la guía de viajero intergaláctico, dejá la pereza - y todo ese extenso repertorio de consumibles para no apestar o no quedar colorado, de estos últimos a que me dedique concienzudamente para llevar en frasquitos y bolsitas zip, les perdí todo mi tiempo... Se iran por bodega, quedara en mi poder lo de mas valor, unos pañuelos, mis lentillas y la cámara.

viernes, 27 de junio de 2014

Viernes 13 y punto.

El viernes llegue un poco a tarde a la cita en la dispensario medico de la Infantería de Marina, a pesar de ello, creo que fui bien recibido y me ayudaron a organizar y empacar el equipo para su respectivo envío a Cali, sudaba a cantaros y no tuve la oportunidad del tiempo para llegar primero al hotel  y cambiarme con ropa mas cómoda - la del trabajo-, ya de noche no tuve mas remedio que buscar cajero para no pasar la noche a la intemperie pues tan solo llevaba conmigo dos mil pesos, el resto de los viáticos los había perdido -mejor dicho, me los robo Avianca-, afortunadamente pagaron anticipadamente.

Tome el único medio de transporte publico en estas latitudes, una moto taxi, al cual le pedí que me llevara hasta Puntapiedra, donde según un compañero de trabajo, conseguió hotel a cincuenta mil pesos, pero del cual nunca vi ni teléfono, dirección o una tarjeta de presentación; así fue como  llegue a la portería de varios hoteles que no bajaban de los noventa mil por noche, decisión final: regresemos al hotel de siempre, uno que tiene entrada aparte en este blog por lo particular de la noche... por no decir de asustadiza.

En el regreso, casi arrollamos un cangrejo enorme que pasaba la carretera principal, en el hotel tome una gaseosa y me arregle con un mejor atuendo para el calor para ir a cenar, único alimento real que tuve durante el día, pues me toco guardar las galleticas y los jugos del avión para distraer el hambre.

A esas de la diez de la noche, en una habitación al fondo y sin WIFI, comenzó a relampaguear y a aproveché para sortear una captura de un rayo con la cámara, ni uno solo, el aguacero fue tan fuerte que se cayó el suministro eléctrico y el aire acondicionado se apago, media hora después salí a reclamar porque no encendían la planta eléctrica y la respuesta fue un: no se puede.

La Triscaidecafobia me tiene sin cuidado, pero este viernes me la tenia negra, menos mal no se cayó el avión =). Toda la noche llovió, abrí la ventana, corrí la cama para no mojarme y pude dormir con la fuerte brisa que entraba y me refrescaba un poco.